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Mamá, ¡llévame a El Cielo! (Tamaulipas, México)

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Orquídea silvestre

La reserva de la biósfera El Cielo se encuentra en el suroeste de Tamaulipas,se considera parte de la Sierra Madre Oriental y forma parte de cuatro municipios: Ocampo, Llera, Jaumave y Gómez Farías. Cuenta con 4 ecosistemas en los que abundan diversas especies endémicas y una riqueza inmensa de flora y fauna. Es un pequeño y remoto paraíso, para turistas, científicos y familias, donde se puede disfrutar de días tranquilos o adentrarse en el bosque para realizar actividades guiadas como senderismo, rappel, tirolesa, entre otros.

Camino al Cielo

Bien dicen por ahí que llegar al Cielo no es tarea fácil. Salimos de Celaya a las 6am y me quedé profundamente dormida hasta Santa María del Río en San Luis Potosí. Nos topamos con un accidente bastante feo, y estuvimos parados en la carretera casi 40 minutos. Hasta que de plano nos desesperamos y decidimos tomar una “ruta alterna” que mi tío se sacó de la manga. El camino era de terracería y había muchas piedras y nos quedamos atascados en un tope con rocas. Nos bajamos a mejorar el camino, según nosotros, haciéndolo más transitable y pues a empujar la camioneta que venía bien cargada. Fue toda una aventura. Nos reincorporamos a la carretera y hubo otro accidente. Nos retrasamos mucho de acuerdo a nuestros planes, pero el resto del camino nos fue bien y a las 3:30pm llegamos a Gómez Farías. Me sorprendí de lo lindo que estaba el pueblito, súper limpio y muy cuidado.

Mirador camino al cieloNosotros teníamos reservación en unas cabañas que contratamos a través de Cielo Arriba, pequeña empresa familiar que brinda diversos servicios, incluido el transporte. Así que Alan pasó por nosotros en una pick up, hicimos el traslado de todos nuestros triques y dejamos la camioneta. Pasamos a comprar hielo y cervecitas (en El Cielo no hay refri ni conge, para que vayan preparados) y emprendimos un camino de terracería y muchísimas piedras bastante escarpado. Un poco pesadito el camino, pues fueron dos horas y media muy traqueteadas, pero la verdad es que a mí me resultó muy ameno el trayecto. Cuando llegamos al ejido San José, nos llevaron hasta nuestra cabaña y nos ayudaron a bajar nuestras cosas.

Cueva del agua

Nos instalamos y estuvimos platicando en la terraza de la cabaña hasta que se nos hizo de noche. Al día siguiente, nos levantamos alrededor de las 8am, y en lo que los niños estaban listos, aproveché para disfrutar una taza de café y admirar la naturaleza desde la terraza. Después bajamos juntos a desayunar a casa de Irene, detalle que también está incluido en el paquete (desayunos y comidas), unas entomatadas deliciosas, con huevo revuelto, frijoles y queso. Después de lavarnos dientes y llenar nuestras backpacks de provisiones para el día, salimos de excursión al bosque. Una caminata como de hora y media para llegar a “la Cueva del Agua”. ¡Increíble! Muchísimas estalagmitas y estalactitas. Bajamos estilo rappel con ayuda de unas cuerdas para conocer más secciones de la cueva, aunque yo decidí no bajar tanto porque estaba súper resbaloso. Al salir de la cueva hicimos un mini picnic para recuperar energía y poder llegar a nuestra siguiente parada del día: el manantial.

Manantial

¡Her-mo-so! Hay un tronco atravesado sobre el nacimiento del agua, que tiene un color azul intenso bellísimo. Y pues claro, tenía que atravesarlo (gateando obvio, pues suelo ser un poco torpe) y cantar al ritmo de “in the jungle, the magic jungle, the lion sleeps tonight” [a falta de smileys, favor de insertar nota musical aquí] del Rey León. Lo único que me faltó fue llevar traje de baño, pues con el calorón que hacía nada se me antojaba más que echarme un chapuzón para refrescarme en esas aguas cristalinas.

Cabaña Cielo Arriba

Caminamos un poco más hacia abajo, a lo largo del arroyo, hasta llegar a un claro en medio del bosque; un valle muy lindo a orillas del río donde decidimos parar un poco a descansar y contemplar nuestro alrededor. Nos divertimos intentando posturas de yoga y parados de cabeza. En general, los senderos no son muy difíciles, pero de pronto se vuelve pesada la subida, sobretodo con el calor y la humedad. Pero el regreso a la cabaña desde ahí sí estuvo bastante pesado, o tal vez solo era que ya estábamos súper cansados. Llegamos a la cabaña a darnos un descanso más y tomarnos una chelita como aperitivo. Comimos en casa de Irene un guisado de calabacitas y nopales riquísimo, con arroz y frijoles. Claro que las tortillas hechas a mano no faltaron. Después de comer volvimos a la cabaña a pasar el resto de la tarde leyendo, jugando ajedrez y platicando hasta el anochecer.

Ejido San José, Tamaulipas

Desperté con un aroma a café delicioso, me vestí y bajé lo más rápido que pude, todavía medio modorra. Me sentía como en las caricaturas que se puede ver el caminito y el humo que va dejando el aroma del café y cómo el personaje lo sigue hasta llegar a su origen. Me quedé leyendo mi ejemplar de la semana, Sputnik, mi amor, de Haruki Murakami mientras me tomaba mi café y esperaba a que todos estuvieran listos.

Mirador al Cielo

Desayunamos con Irene huevo revuelto con papa, frijoles y calabacitas, muy rico. La caminata fue más o menos como de hora y media hasta llegar a un mirador, con tramos planos y otros bastante empinados y algo pesadito, pero con una gran recompensa al llegar. La vista desde el mirador es espectacular, una verde inmensidad. Ahí nos detuvimos a comer un ligero tentempié y hasta nos echamos una siesta en pleno solazo, disfrutando del viento suave y de la ausencia de mosquitos en esa zona. El regreso estuvo ligeramente más leve, nos lo echamos en una hora. Descansamos poquito en la cabaña y luego fuimos a comer una sopa de verduras muy sencilla pero rica y luego un plato de arroz con crema, acompañado de tortillas que nunca nos faltan. Volvimos ala cabaña y me tomé un cafecito mientras leía. Sí, leí una gran parte del viaje, pero juro que no fue por amargada antisocial, sólo cuando la situación lo ameritaba. La tarde la pasamos muy a gusto e hicimos una fogata, jugando y platicando hasta tarde. Nos reímos mucho adivinando personajes y verbos.

Hongos exóticos

La mañana comenzó con café y energía positiva. Desde temprano pudimos observar que había más movimiento en el pueblo, debido a un evento especial: un medio maratón por la montaña que finalizaba justo en la entrada del pueblo. Después de desayunar y al emprender nuestra última caminata, nos encontramos con los participantes terminando su trayecto. Me parece que de todos los recorridos que hicimos, éste fue el más tranquilo, o tal vez ya estábamos agarrando condición. De todos los hongos que nos encontramos en nuestras expediciones, mi favorito fue uno azul intenso bastante grande, pero en definitiva es ésta la mejor foto (créditos para mi tío Alejandro). Desde el pueblo se puede observar el cerro de la campana, y es ahí a donde nos dirigimos en esta ocasión.

Cerro de la campanaUna roca suspendida entre otras dos grandes rocas. Es impactante. Pues hasta allá subimos y nos trepamos a las rocas (no al cerro de la campana, obviamente, sino a las que están a un lado) para disfrutar de la maravillosa vista. Desde aquí se puede observar claramente el pueblo de San José. Bajamos de regreso muy contentos y un poco antes de llegar, nos encontramos con muchas mariposas súper bonitas, conocidas como la mariposa del 88, debido al dibujo que muestran sus alas. Desafortunadamente, no logramos capturar una buena foto de ellas para compartir. Después de comer me bañé y leí un poco. La tarde la pasamos tranquilos. Mis tíos y mi mamá se fueron a pasear al bosque, pero los niños y yo no quisimos salir, nos quedamos comiendo chatarra que venden en varios puestos en el pueblo y disfrutando de la vista. La última noche la pasamos muy bien, con fogata y cena de galletas y lechita sabor capuchino. Al día siguiente nos levantamos muy tempranito, a empacar y emprender el camino de regreso. Nos despedimos de este hermoso lugar y dimos las gracias por tan increíble oportunidad.

Vista del pueblo desde el cerro de la campana

“Un viajero sabio nunca desprecia a su propio país” – William Hazlitt

 

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